Hacienda Chimalpa, siglos de historia entre los Llanos de Apan
Por: Cathia Zulema Jiménez Hernández | Origen y Destino de Hidalgo
Entre muros de cantera, antiguos tinacales, trojes, capillas y elegantes salones, esta hacienda conserva parte de la memoria de la época pulquera del Altiplano hidalguense y hoy abre sus puertas para descubrirla a través de recorridos y experiencias.
En los extensos Llanos de Apan, una región cuya historia está profundamente ligada al maguey y al pulque, se encuentra uno de esos lugares capaces de transportarnos a otra época desde el momento en que cruzamos sus puertas: la Hacienda Chimalpa.
La Hacienda Chimalpa, ubicada a pocos minutos de la cabecera municipal de Apan, es una de las construcciones históricas más representativas de esta región. Sus orígenes se remontan al siglo XVII y distintas referencias ubican alrededor de 1680 el inicio de su historia. Con el paso de los siglos, el conjunto fue creciendo y transformándose hasta convertirse en la monumental propiedad que conocemos actualmente. Su historia, sin embargo, no puede entenderse sin hablar de uno de los productos que durante décadas dio fama y prosperidad a los Llanos de Apan: el pulque.
Cuando el pulque era el “oro blanco”
Durante el siglo XIX, las haciendas pulqueras alcanzaron una extraordinaria importancia económica. Grandes extensiones de magueyes cubrían esta región y de ellas se obtenía el aguamiel que posteriormente era llevado a los tinacales para su fermentación.
Chimalpa formó parte de aquel esplendor y llegó a convertirse en una importante productora de pulque. Su desarrollo estuvo también relacionado con la llegada del ferrocarril, que permitió trasladar la producción desde los Llanos de Apan hacia el gran mercado de la Ciudad de México.
La información histórica conservada sobre la hacienda señala que en su etapa inicial llegó a contar con alrededor de mil 260 hectáreas de superficie agrícola. Sus trojes, caballerizas y, particularmente, su antiguo tinacal, permanecen como testigos de aquellos años en los que el pulque representó una de las principales actividades económicas del Altiplano.
Una hacienda transformada a través de los siglos
Chimalpa también resulta particularmente interesante por su arquitectura, el casco de la hacienda muestra distintas etapas constructivas. La información histórica que se conserva en el lugar señala que su construcción comenzó en el siglo XVII y que las transformaciones del conjunto continuaron durante los siglos posteriores.
Uno de los capítulos más destacados fue la intervención atribuida al arquitecto Antonio Rivas Mercado, uno de los personajes más importantes de la arquitectura mexicana de finales del siglo XIX y principios del XX, reconocido, entre otras obras, por haber proyectado el Monumento a la Independencia —el Ángel de la Independencia— de la Ciudad de México.
En Chimalpa, la combinación de diferentes estilos puede observarse en fachadas, patios, salones y construcciones religiosas que fueron incorporándose al conjunto.
Al recorrerla aparecen la iglesia, la capilla, el ruedo, las trojes, el tinacal y numerosos espacios que permiten comprender que una hacienda no era únicamente la residencia de sus propietarios, sino todo un complejo económico y social.
De Mariano Velasco a la familia Ontiveros
Entre los primeros propietarios mencionados en los registros históricos de Chimalpa aparece Mariano Velasco. La historia de la hacienda atravesó posteriormente diferentes propietarios y etapas hasta llegar al siglo XX, la información histórica exhibida en el propio inmueble señala que en 1981 pasó a manos de José Ontiveros, iniciándose una nueva etapa de recuperación y conservación.
Actualmente, la propiedad continúa vinculada a la familia Ontiveros. En febrero de 2026, durante un evento realizado precisamente en la hacienda, Diluvina Ontiveros Romero y Jorge Vélez Trejo fueron presentados públicamente como propietarios de Chimalpa.
Y esta etapa resulta fundamental para entender lo que el visitante encuentra actualmente.
Una casa que se convirtió en museo
Una de las grandes sorpresas de Chimalpa se descubre al entrar a sus habitaciones, sus propietarios fueron recuperando y restaurando paulatinamente el inmueble y, al mismo tiempo, incorporaron muebles, antigüedades, tapices, alfombras y objetos decorativos que permiten recrear diferentes ambientes de época; por ello, visitar Chimalpa no significa únicamente observar una antigua fachada.
Durante los recorridos es posible conocer la casa antigua, salas, comedores, cocinas, despacho, tienda de raya, salón de trofeos, pulquería y hasta un túnel de escape, además de la iglesia, capilla, ruedo, trojes y tinacal, cada puerta conduce a un espacio diferente y cada habitación ayuda a imaginar cómo pudo desarrollarse la vida dentro de las grandes haciendas del Altiplano.
Entre las piezas que forman parte de la historia difundida en Chimalpa destaca un gran espejo europeo que, de acuerdo con la memoria conservada por la hacienda, habría pertenecido a la emperatriz Carlota, más allá de las piezas individuales, es el conjunto el que provoca la sensación de haber viajado en el tiempo: muebles, grandes salones, corredores, fotografías, objetos y arquitectura se mezclan para contar una historia que abarca varios siglos.
Una historia que hoy puede recorrerse
A diferencia de otras antiguas haciendas que solamente pueden observarse desde el exterior, Chimalpa mantiene sus puertas abiertas al turismo mediante recorridos guiados.
Actualmente pueden visitarse diferentes áreas del casco histórico y conocer la historia del inmueble, la producción pulquera y los espacios que formaban parte de la vida cotidiana de la hacienda. Existen recorridos que incluyen únicamente la visita y otros que pueden complementarse con alimentos e incluso hospedaje para grupos; esto convierte a Chimalpa en un ejemplo de cómo el patrimonio histórico puede adquirir una nueva vocación sin perder la memoria de aquello que alguna vez fue.
El escenario perfecto para celebrar entre historia
La belleza de sus instalaciones también ha permitido que la antigua hacienda tenga una segunda vida como escenario de bodas, XV años, aniversarios, reuniones familiares, convenciones y otros eventos sociales y culturales.
Y el lugar parece hecho para ello; sus patios, jardines, muros de cantera, salones, iglesia, trojes y rincones antiguos ofrecen una atmósfera difícil de reproducir en un espacio construido exclusivamente para eventos.
Una boda aquí no solamente tiene como escenario una hacienda: tiene como marco siglos de historia de los Llanos de Apan.
La propia arquitectura de Chimalpa también la ha convertido en escenario atractivo para producciones audiovisuales y sesiones fotográficas.
Chimalpa, una joya que tenemos cerca
Quizá uno de los aspectos más interesantes de conocer Santiago Chimalpa es descubrir que no necesitamos viajar demasiado lejos para encontrarnos con lugares extraordinarios. Apan conserva una profunda identidad ligada al maguey, al pulque, a la charrería y a sus antiguas haciendas; incluso el propio municipio promueve actualmente estos espacios como parte fundamental de su vocación turística.
Chimalpa es parte de esa memoria.
Caminar por sus corredores, entrar al antiguo tinacal, observar las trojes, descubrir sus salones y detenerse frente a sus antigüedades permite entender un poco mejor cómo fue aquella época en la que las haciendas pulqueras dieron identidad y prosperidad a buena parte del Altiplano hidalguense.
Hoy sus muros ya no guardan únicamente recuerdos, también reciben visitantes, celebraciones y nuevas historias.
Porque conocer Hidalgo también significa entrar a sus haciendas, recorrerlas con calma y descubrir todo aquello que durante siglos ha permanecido detrás de sus puertas.
📍 Hacienda Santiago Chimalpa, Apan, Hidalgo.
